De la tierra al asfalto

» 2009/10/01 by Administrador | In General | |

La 26º edición de la carrera de layas congregó a cientos de espectadores, quienes animaron a los participantes y llenaron las calles de Puente la Reina-Gares para disfrutar también de la feria de artesanía.

puente la Reina-Gares volvió a ser el escenario de la ya tradicional carrera de layas, celebrada el marco de la feria de artesanía. En la plaza Mena se reunieron cerca de medio centenar de layaris procedentes de Artajona, Estella-Lizarra, Biurrun y de la localidad anfitriona, quienes mostraron su habilidad, fuerza y equilibrio sobre este antiguo apero de labranza. La cita, que el año pasado celebró sus bodas de plata, cada vez atrae más visitantes, quienes no dudan en animar tanto al que va a la cabeza del recorrido como al que se queda rezagado.

La feria de artesanía sirvió de aperitivo para el acto central del día. El intenso calor no impidió que los visitantes recorrieran la calle Mayor y la plaza Mena para degustar los productos que se ofertaban en los puestos y contemplar exhibiciones de algunos oficios artesanales, como la talla de madera o piedra. Sin embargo, una actividad que llamó la atención de los foráneos fue la realizada por Pedro Fernández de Landa, quien trasladó desde Vitoria las trilladoras que fabrica de forma artesanal. “Están elaboradas con madera y chapa”, comentó el artesano, el cual lleva cinco años recorriendo la geografía navarra y vasca enseñando lo que para él es su hobby.

También los paseantes mataron el hambre con talos, churros, miel casera, pastas y bizcochos. Para el sector femenino, sobre todo, no pasaron desapercibidos los complementos. También hubo un espacio para la solidaridad, ya que se estaba recolectando dinero para destinarlo a los niños de Chihuahua, una provincia mexicana situada al norte del país.

El plato fuerte llegó a las 14 horas, cuando comenzaron las primeras pruebas de la carrera de layas. 21 niños mostraron su destreza sobre el apero con la prueba de habilidad, donde lo importante para puntuar era hacer en el menor tiempo posible el recorrido e intentar no caerse del apero. Así, los puentesinos Igor Obergozo, de 12 años, y Antonio Amador, de 13 años, se alzaron con el primer puesto, cada uno de su grupo. Posteriormente se celebró la carrera, donde Amador y Orbegozo repitieron galardón, respectivamente. Los niños aprendieron a manejar este apeo gracias a la escuela de layas que comenzó el curso en septiembre. Allí, César Ollo, uno de los promotores, y Patxi Redín, miembro de la organización, les realizaron las layas con materiales estándar, dándoles un peso inferior.

deporte y tradición Esta muestra fue la antesala de las carreras de adultos, en las que participaron 22 personas, la mitad de las registradas el año anterior. Los layaris fueron divididos en dos grupos y los cuatro primeros en realizar los aproximados 80 metros de recorrido se clasificaban a la gran final. El ganador indiscutible de esta categoría fue el puentesino Eneko Beriáin, de 20 años. Comenta que lleva practicando esta actividad desde los diez años. Berián se mostró contento porque es la primera vez que gana la prueba. Al preguntarle por la técnica adecuada, el de Puente la Reina-Gares respondió: “No caerme y dar pasos largos”. El segundo puesto fue para Emilio Vañares y el tercero lo obtuvo Mikel Vidal, ambos de Artajona.

Por su parte, Koldo Colomo, miembro de Garesko Laidriak, entidad organizadora, apuntó que para practicar este “medio deporte, medio tradición” es necesario buscar el equilibrio: ” A diferencia de los zancos, aquí lo encuentras inclinado hacia adelante”, comenta y añade que también influye la condición física. Así pues, el primer premio recibió medio gorrín, el segundo una cesta de alubias y el tercero una ristra de pimientos, mientras que todos los niños participantes recibieron medallas y los ganadores trofeos.

César Ollo, miembro de la cuadrilla La Taska, que promovió esta cita, dice que su deseo esta jornada “permanezca en el tiempo”, por ello crearon la escuela. Desde hace tres años, su hijo Ander Ollo, de 12 años, comenzó a usar las layas y parece que aprendió bien, ya que durante las dos ediciones anteriores obtuvo el primer puesto, mientras que este año el segundo. “Me gusta que mi hijo corra”, concluye.

Añoranza por la carrera en la calle Mayor
Hasta hace cuatro años la carrera mundial de layas se llevaba a cabo en la calle Mayor de Puente la Reina-Gares. El Ayuntamiento, según comentan algunas layaris, decidió entonces cambiar su celebración a la plaza Meano de la localidad. Los participantes no se muestran conformes con esta decisión y por ello reclaman que las pruebas se lleven a cabo donde se originaron 26 años atrás, es decir, en la calle Mayor. Para los layaris los cambios de una ubicación a otra son significativos. La primera diferencia se centra en la distancia que deben de recorrer sobre el apeo de labranza. En la plaza, realizan un trayecto de menos de 80 metros, mientras que en la calle era de, por lo menos, cien. Además, creen que “era más bonita” la carrera en la antigua zona porque consideran que “está más cerrada” y por lo tanto, los aplausos y los gritos de ánimo de los espectadores se escuchan mejor y se crea un mejor ambiente. Es más, cuando los participantes estaban en la zona de salida, la maestra de ceremonias dijo en el micrófono: “¿Queréis volver a la calle Mayor?” a lo que los layaris respondieron al unísono: “¡Sí!”

fuente/noticiasdenavarra.com/

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