Y ahora los ascensores del barrio de Lizarra

» 2009/12/04 by Administrador | In General | |

Tras la apertura del de la calle San Nicolás, este mismo mes se abrirán los otros tres de Estella- Las cabinas finiquitan un proyecto iniciado en el 2005 cuando se colocó el primer elevador para unir con el centro la urbanización.

Tras la inauguración anteayer jueves del ascensor urbano entre la calle San Nicolás y Zalatambor de Estella, ahora les toca el turno a los tres nuevos elevadores que salvan los accesos en pendiente de cuatro de las cinco calles que integran el barrio de Lizarra. La intención del Ayuntamiento es ponerlos en funcionamiento este mismo diciembre tras algo más de tres meses de obras y una inversión de 390.000 euros procedentes del plan estatal de ayuda local.
Con este proyecto, se redondea una iniciativa planteada ya a principios de los noventa cuando los más de mil residentes de la urbanización construida en una ladera demandaron una solución para las cuestas que enlazan el centro urbano con Lizarra. 69 escaleras ascendían por un desnivel de 15 metros entre la calleja de Los Toros (junto a la plaza de Los Fueros) y la primera calle del barrio, La Corte, que desde marzo del 2005 se pueden eludir con la puesta en uso del primer ascensor.

Pero aún quedaban las pendientes del resto de las calles. Las rampas que se habilitaron en los peldaños -diez entre La Corte y Valdega; el doble de Valdega a La Berrueza; otras tantas desde esta última a Guesálaz y 27 en el tramo final de ascensión a Lizarra- ofrecían tal desnivel para salvar una altura de cuatro metros que hacían imposible su uso para personas con minusvalías físicas o con silletas infantiles.

La reclamación de enlazar el resto del barrio con ascensores más pequeños cobraba fuerza, pero desde el Ayuntamiento se replicaba que no había presupuesto para acometer más obra. Cuando Estella recibió del fondo estatal de ayuda local 2,4 millones de euros, el Ayuntamiento colocó el proyecto de las cabinas del barrio en un lugar preferente. Este mayo, se adjudicaban las obras a Construcciones Muniáin que ha instalado unos elevadores de diseño muy similar al d el 2005. Como aquel, e igual que el puesto en marcha anteayer en San Nicolás, ofrece una estructura acristalada para una visión panorámica. También alcanza la misma velocidad: un metro por segundo.

Ni rampas ni funicular

De momento, los que tendrá que esperar son los residentes de los cinco portales -con el mismo número de alturas a dos y tres manos- de la calle Lizarra. El pasadizo que enmarca las escaleras de acceso hace inviable la colocación de un elevador. Aunque ayer, algún vecino de la calle como Mercedes Lisarri Fernández, lo prefería. “Es que a mí, personalmente, tanto ascensor no me gusta. Estuve en FuenterrabÍa y allá salvan las pendientes con escalera automáticas, algo mucho más estético”.

Una propuesta que el Ayuntamiento descartó en la década de los noventa por el alto coste de mantenimiento, como la colocación de un funicular tal y como proponía la Asociación de Minusválidos de Tierra Estella; en este último caso se añadía además la importante inversión necesaria para acomodarlo en la calle Juan de Labrit.

Desde entonces y hasta que en el 2005 llegó el primer ascensor, la mayoría de los vecinos esperaron con impaciencia una solución. “Ahora tengo muchas ganas de que pongan en marcha el resto. Aunque llevo toda la vida aquí y me he acostumbrado, los accesos son un problema importante para las personas mayores, los padres con silletas o si vas cargada de compra”, comentaba María Puy Cabezón Arruabarrena, también residente en Lizarra.

Con la silleta a cuestas

Una calle más abajo, en Guesálaz, María Jesús Aguirre Pascual, comentaba que la calidad de vida en el barrio había mejorado mucho desde el 2005. “Aunque el resto nos vendrán muy bien porque la gente se va haciendo mayor. Y ya puestos, ojalá metan mano a este barrio poniendo columpios, bancos y zonas verdes porque es una zona muy masificada”.

Sus vecinos de portal, Xeila María Fernández Gil y Albino Millares Calvo, respiraban aliviados con la inminente inauguración. Padres de dos niñas de 5 y menos de un año, Carla y Noelia, el matrimonio sabe de ascensos cargados de silletas. “O eso, o movías el coche. Y Estella no está como para aparcar; pierdes mucho tiempo dando vueltas. Así que a pulso teníamos que subir todo y ni te cuento cómo era aquello si llovía”.

Eneko San Martín Arteaga ascendía el último tramo hacia su casa de la calle Lizarra con su hijo Markel de 21 meses -y doce kilos-en brazos. “Antes salíamos con la silleta, pero tenías que dar tanto rodeo por Juan de Labrit para llegar a casa que al final optas por llevarlo en brazos. Pero de coger el coche nadie te libra si haces una compra muy grande”. En cambio, Menchu Arbeola Prieto desvelaba que ella seguiría subiendo escaleras. “Apenas lo utilizo porque pierdo más tiempo esperando a que llegue el ascensor. Pero al barrio le viene muy bien”, reconocía.

Y un vecino hacía una sugerencia. “Que se nutran las tiendas de Estella con carros de compra porque con tanta escalera y cuesta, aquí la mayoría utilizaba las bolsas. Ahora, por fin, podremos llevar las cosas como todo el mundo, sobre ruedas”.

fuente/diariodenavarra.es/

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